Dicen que Esperanza Aguirre está acostumbrada a caer de pie. Vamos que tiene, como se dice coloquialmente, una flor en el culo. Sale ilesa de un accidente de helicóptero en la plaza de toros de Móstoles, o se libra por los pelos de un atentado en Bombay y se marcha de la ciudad india “ella solita” dejando al resto de la comitiva patria en el país…
Seguramente por eso “la lideresa”, así se autodenomina, es tan osada, tan natural y con un desparpajo tan especial. Tan querida y tan odiada que seguro que muchos madrileños arrojarían a sus hijos en sus brazos para que los besase o lanzarían sus zapatos (versión musulmana) para tres cuartos de lo mismo. Para muchos madrileños es miserable, ignorante y vanidosa, para otros todo un personaje merecedor de haber sido protagonista en los “guiñoles” o en el CQC cuando la popular era Ministra de Cultura o Presidenta del Senado.
Llegó al PP ya granadita, y lo suyo fue aquello de “estar en el momento adecuado en el lugar adecuado”. Su paso por la política lo ha hecho siempre de manera firme, pisando fuerte, aunque de vez en cuando no esté de más echar una lagrimita. Se le ha de reconocer que tiene “un par de ovarios” y también una desmesurada ambición y ansias de acaparar poder, todo el poder que se le antoja a la señora Condesa. Obsesionada porque Gallardón no sea candidato a las europeas, a las generales; para que nadie brille más que ella, no sea que su resplandor vaya a ser eclipsado.
Dispuesta siempre a echar pulsos, a borrar de la faz de la meseta a todos aquellos que discrepan de ella, a ilustrarnos con sus ocurrencias (como que Franco era “socialista”), a ser buena amiga de sus amigos y a cuidar con esmero del patrimonio familiar, a mantener a raya a los medios de comunicación, a hundir en la miseria a profesionales como el Dr. Montes y su equipo del Hospital Severo Ochoa, o a convertir la comunidad de Madrid en su particular cortijo (también en el campo de pruebas del ultraliberalismo económico).
Pero no hay mal que cien años dure y últimamente la “lideresa” está pasando ciertos apuros. Aquel dicho castizo de “te han pillao con el carrito del helao” puede hacerse realidad según como evolucione el escándalo de los seguimientos a políticos del Ayuntamiento, de la Comunidad y de su partido. Se libró del “Tamayazo” y somos muchos los que esperamos que todo esto le acabe pasando factura. ¿Se marchitará la flor?








1 comentarios:
Saber lo que pasa? que se trata de una flor de plástico por eso no está marchita, el problema es que la gente aún no se ha dado cuenta y cuando lo haga desde luego estará lista, nada dura eternamente
Publica un comentari